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En un país en el que los negocios aún se hacen a los postres; con el Soberano y la Faria, o con el Cardú y un Davidoff, según el nivel, está muy arraigado el viejo dicho de que el "cliente siempre tiene razón". Y aquí la palabra clave es siempre. Este concepto mercantil está más matizado en piases donde se intenta vender al cliente lo que éste necesita. Aquí no. Aquí todavía le vendemos lo que quiere, independientemente de que lo necesite o no. Siempre es Siempre. Y si es lo que quiere (y lo paga) pues no se hable más.
Desde luego que esta afirmación podría ser aplicable a cualquier campo, pero dentro de un marco en el que, ya de entrada, el producto final es tan "opinable" como en el diseño gráfico, la situación se agrava. Por supuesto que tenemos empresas con capacidad para dotar de presupuesto a sus campañas de comunicación visual y empresas que pueden darle soluciones, pero son minoría. Esto se está poniendo muy de manifiesto con el ralentizado "boom" de Internet que se viene cociendo en el mundo empresarial. Poco a poco, el empresario va sintiendo la necesidad de estar "en eso del Internet", aunque no sepa muy bien por qué. Las Instituciones, la Administración, Cámaras de Comercio, Colegios de Notarios, etc. están promoviendo y subvencionando proyectos o iniciativas relacionados con la red a fin de animar e incentivar al empresario a ello. Por último, cada vez se perfilan más claras las posibilidades reales (aunque a futuro) del comercio electrónico: su seguridad, rapidez y coste, sus resultados, etc. Esto lo estamos viviendo todos. Así que, de repente, todos "necesitan una página web".
Ante este panorama, surgen de debajo de las piedras empresas dedicadas al "diseño de páginas web". Algunas han surgido de la nada (una pequeña oficina y un par de PCs), pero otras muchas han incorporado este servicio a los que ya venían prestando, en algunos casos sin tener relación siquiera con su área de negocio. Así, hoy vemos que se dedican al diseño empresas de consultoría, proveedores de Internet, vendedores de hardware, academias de informática, tiendas de fotocopias, charcuterías... Al principio, por diversos motivos que podríamos analizar en otra ocasión, estos servicios de "diseño" eran soportados casi exclusivamente por informáticos. Ultimamente se busca a diseñadores para esto.
En estas circunstancias el diseñador, generalmente, trabaja sólo. O bien porque la empresa es nueva o porque hasta ahora se dedicaba a otro tipo de cosas, el caso es que no suelen contar con un equipo (ni material ni humano) de diseño. Además, y por los mismos motivos, la empresa tampoco suele contar con conocimiento en ese campo. Con esta situación dada, y siempre bajo la premisa "el cliente siempre tiene razón", el resultado es que la soledad del diseñador en estos casos es literal. Soledad a la hora de defender sus trabajos y necesidades. Puede ser un escollo a superar que un diseño no le guste al jefe (aunque cumpla un briefing... si lo hay), pero si no le gusta al cliente, ya puede ser la única solución posible que no prosperará.
Javier Gómez
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